La Pulga se entrenó en el predio de Ezeiza y terminó de enterrar su renuncia a la selección argentina, que nunca se hizo efectiva; el minuto a minuto del capitán.

Buuza y Messi charlando

Lionel Messi no regresó a ningún lado porque jamás se fue. Basta con repasar qué sucedió desde que anunció su retiro, minutos después de perder la final de la Copa América Centenario frente a Chile, hasta que realizó su primer entrenamiento bajo la conducción de Edgardo Bauza, ayer en Ezeiza: cero convocatorias, cero partidos, cero entrenamientos. Sólo pasaron dos meses cargados de incertidumbre. Ahora que ya se siente uno más del equipo (o el referente principal del equipo), nada ni nadie le impedirá estar. Ni siquiera la presión de Barcelona, que le exigió que no viaje por la sobrecarga muscular que había sufrido en el último partido de la Liga de España. “Yo voy igual”, se impuso la Pulga, según contó en las últimas horas el Patón.



La Pulga no aguantó para volver a colocarse la ropa de entrenamiento de la selección. Arribó cerca de las 3.30 de la madrugada de ayer y, pese a que tenía permiso para no presentarse en el entrenamiento matutino, fue uno de los primeros que se dejó ver en el predio de Ezeiza. Calzas térmicas, pantalones cortos, buzo y zapatillas. Así salió al campo de juego, cubierto por una intensa neblina, que le daba mayor dramatismo a la escena. Caminó y siguió caminando. Primero, solo. Después, acompañado por su amigo y confidente -también fisioterapeuta de la selección-: Dady D’Andrea. Por último, cerca de Bauza. Todo muy natural. Todo como si no hubiese cambiado nada. Así fue.

En el turno vespertino, Leo cambió las zapatillas por los botines y saltó al campo de juego. Claro, todos lo querían ver a él, hasta sus compañeros. “El 10 y la pelota”, escribió el CM de la Argentina en la cuenta de Instagram junto a la imagen de Messi junto a tres compañeros que lo ver de cerca (la foto encabeza esta nota). Y después de divertirse un rato, fue la hora de trabajar. El Patón lo puso en el equipo titular, acompañado en el ataque por Di María, Dybala y Pratto. Pero, más allá de lo futbolístico, ¿qué significó para sus compañeros la presencia de la Pulga, del capitán?

Messi en la era Bauza

“El hecho de que un amigo como Leo haya dicho eso (en referencia a su renuncia a la selección) es un tema, es nuestro capitán, la bandera del equipo. Te hace pensar: ‘Si no viene él, para qué vamos a venir nosotros’. Eso entra en un círculo vicioso del que es difícil salir, entre todos nos preguntamos: ‘¿Qué hacemos? Detrás de cada palabra hay un motivo. Leo no dijo eso porque se le ocurrió en ese preciso momento, era algo que estaba masticando. Es un tema complejo que al final se terminó resolviendo de una manera normal. No era justo para nadie que se quede afuera. Toda la gente que fue al Obelisco a pedir que volviera fue de manera genuina, lo hacen porque le gusta, se sienten identificado con él. Y nosotros sentimos lo mismo”, sostuvo Javier Mascherano, compañero y amigo, en rueda de prensa.


“El hecho de que un amigo como Leo haya dicho eso (en referencia a su renuncia a la selección) es un tema, es nuestro capitán, la bandera del equipo. Te hace pensar: ‘Si no viene él, para qué vamos a venir nosotros’. Eso entra en un círculo vicioso del que es difícil salir, entre todos nos preguntamos: ‘¿Qué hacemos? Detrás de cada palabra hay un motivo. Leo no dijo eso porque se le ocurrió en ese preciso momento, era algo que estaba masticando. Es un tema complejo que al final se terminó resolviendo de una manera normal. No era justo para nadie que se quede afuera. Toda la gente que fue al Obelisco a pedir que volviera fue de manera genuina, lo hacen porque le gusta, se sienten identificado con él. Y nosotros sentimos lo mismo”, sostuvo Javier Mascherano, compañero y amigo, en rueda de prensa.

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