El equipo colombiano perdió de forma contundente ante el Kashima Antlers que comenzó ganando con un penalti otorgado por videoarbitraje.

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Ya es histórico el Mundial de Clubes 2016. El árbitro húngaro Viktor Kassai se apoyó en el video para sancionar un penalti a favor del anfitrión Kashima Antlers, que puso a ganar al equipo japonés 1-0 frente a Atlético Nacional en el estadio Ciudad de Suita de Osaka.

Orlando Berrío movió de forma imprudente su pierna y contactó a Daigo Nishi, acción que unos minutos después se convirtió en el gol de Shoma Doi (32′). Un tanto que cambió los planes de los Rueda cuando habían manejado el compromiso y tenían a Mateus Uribe como su gran figura porque con cada vez que se desprendió generó opciones claras de gol: Cuatro remates de media distancia y un cabezazo.

Y mientras Uribe brilló como un atacante más, Miguel Borja y Berrío no pesaron como lo hicieron en esa Copa Libertadores que los puso en Japón. El campeón de Suramérica sintió el rigor de local. El ímpetu. La intensidad. Y no porque en el trámite del partido fuera superior. Incluso, jamás tuvo la posesión. Fue el propio Nacional el que diluyó su opción de final con cada gol que falló, pues tuvo suficientes oportunidades para haber superado con solvencia al conjunto al que Santa Fe este año le ganó Suruga Bank y que dejó en el camino al Auckland City, de Nueva Zelanda, y el Mamelodi Sundowns, de Sudáfrica.

Los dos palazos de Jhon Édison Mosquera quedaron como anécdota. Igual que las pelotas que atajó el portero Hitoshi Sogahata a Borja y Berrío, cuando los verdolagas encerraron a los nipones en su área e intentaban igualar, pese a que por momentos equivocó el camino.

Con el reloj como el principal enemigo, empezó Rueda a jugarse sus cartas. Quizá pecó en ese afán de querer reflejar en el marcador la superioridad que se veía en el campo. Arriesgó. Alejandro Guerra por Diego Arias fue su movida a 30 minutos del final. De entrada pareció funcionar con un ‘Lobo’ que puso dinámica y se juntó con un Macnelly Torres que había registrado algunas asistencias.

Pero no hubo claridad en el último cuarto. Nunca pudo finalizar, y eso quedó claro cuando Cristian Dájome perdió la opción más clara. Y en acciones como esa se fue la ilusión de esa final con Real Madrid de la que tanto hablaron los hinchas.

Pero no solo se acabó el sueño. Nacional terminó goleado 3-0 en Osaka con un equipo que jamás igualó su fútbol, pero que tuvo efectividad. En la suya le ganó. Una vez más, hizo un aplicado segundo tiempo para rematar a un rival jugado al ataque. Lo espero, lo dejó deslumbrarse con el control del esférico y lo vulneró con contragolpes letales que terminaron en las anotaciones de Yasushi Endo (83′) y Yuma Suzuki (85′), que celebró a lo Cristiano.

Nada pudo hacer Franco Armani, salvador en otras contiendas y el hombre que había mantenido el 1-0 cuando Gaku Shibasaki y el propio Endo se atrevieron. La dolorosa caída en el estadio de Suita se consumó en medio del desorden en el campo. No le alcanzó a los verdolagas con su buen fútbol y el corazón de Chapecoense para vencer en su debut mundialista.

Ahora, Nacional espera al perdedor de la semifinal entre el Real Madrid y el América de México el domingo en el juego por el tercer puesto.

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