Al actual Rafael Nadal, recuperado tanto física como tenísticamente, le da igual jugar al aire libre, bajo techo, en rápida o en la playa. A pesar de disputarse el partido de octavos del Open de Australia ante Gael Monfils con la cubierta de la Rod Laver Arena puesta, el español demostró un increíble estado de forma ante un pegador con Monfils, siempre capaz de lo mejor y de lo peor. Rafa cerró un marcador favorable de 6-3, 6-3, 4-6 y 6-4, en 2 horas y 55 minutos.

Las primeras dos opciones que dispuso el galo fue con un punto de ‘break’ en el primer juego y la rotura en el sexto juego del segundo set para igualar a tres. Desde entonces, nada más hasta la tercera manga, que decantó a su favor con servicios a 224 kilómetros por hora. Allí se vio la mejor versión del francés, que llegó a dominar 2-4 en el cuarto set y a sacar para 3-5. En el octavo juego le fallaron las fuerzas y su adversario dio el paso definitivo hacia la victoria.
El campeón de 14 grandes puso una marcha más desde el fondo de la pista y se dedicó a fabricar jugadas bajo la táctica y esperar a que su rival cometiera errores no forzados. No era casualidad que de sus 14 enfrentamientos previos, 12 hubiesen caído del lado del balear. Nadal empezó el primer y segundo set con dos ‘breaks’ que enloquecieron a Monfils, poco acostumbrado a ir a remolque tan rápido. Para él fueron los puntos más espectaculares, entre ellos una derecha a 174 kilómetros por hora, pero la mayoría de puntos, que es lo que cuenta, cayeron del lado del número 9 del ranking ATP antes de empezar el torneo y que hoy ya es el siete de las listas, adelantando al propio Gael y a Dominic Thiem.Se dice rápido pero Nadal, de 30 años, llega a los treinta cuartos de ‘Grand Slam’ a lo largo de su carrera y su novena comparecencia entre los ocho mejores de Australia, igualando la marca de Novak Djokovic. La antepenúltima ronda significa una barrera para él desde que conquistó su noveno Roland Garros en 2014. El miércoles tendrá delante un obstáculo de envergadura en la siguiente ronda. Será Milos Raonic, el cabeza de serie más alto que resta en competición, que eliminó este lunes a Roberto Bautista, evitando la presencia segura de un miembro de la ‘Armada’ en las semifinales. El canadiense puede presumir de haber sido el primero y hasta ahora el único verdugo de Rafa en la presente temporada. Fue en los cuartos del Open 250 de Brisbane en la primera semana del año. Australia, tres semanas después, es otra historia.

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